Las Islas han vivido históricamente de espaldas a Marruecos,
a pesar del exiguo lazo de mar que nos une con un país y un continente –el africano-
con el que el Archipiélago y sus habitantes han asumido desde tiempos
antediluvianos que tienen poco que ver.
El canario siempre se ha sentido emocional y culturalmente más vinculado
a Latinoamérica, no sin motivos de peso.
Pero lo cierto es que hasta ahora hemos mirado hacia oriente
cuando las cosas venían mal dadas. Bien porque el reino alauí colocaba más
tomate del pactado en los mercados europeos, bien porque prohibían a los barcos
canarios faenar en los bancos de pesca saharianos, bien porque desde sus costas
partían en barquillas hacia las Islas miles de personas desesperadas en busca
de una vida mejor.
Desgraciadamente, con la cuestión petrolífera, las Islas
deberán volver a mirar otra vez hacia donde menos están acostumbradas. Es decir,
hacia el este. Nos guste o no, tendremos que poner el ojo en Marruecos. La posibilidad de paralizar la ejecución del
Real Decreto que autoriza a Repsol a realizar las prospecciones en el
Archipiélago es, según expertos como el jurista Javier Díaz-Reixa, factible.
Eso sin contar la previsible presión ciudadana canalizada a través de los
distintos grupos ecologistas y de oposición al petróleo que se están
organizando en distintos puntos del territorio isleño, con en especial
intensidad, en Fuerteventura y Lanzarote.
Pero en el supuesto hipotético de que se cancelaran o
retrasaran los trabajos de Repsol, ¿qué pasaría con los permisos entregados por Marruecos a empresas del sector petrolero para comenzar los sondeos este mismo
año bajo sus aguas? Aquí van algunas claves que ayudarán a entender el difícil
panorama legal y ecológico con el que se tropiezan las Islas en este segundo
caso.
LAS CORRIENTES
Empecemos por la parte que atañe al medio ambiente. Las
licencias que Marruecos ha concedido a Tangiers Petroleum Ltd. y a Pura Vida
Energy para realizar las prospecciones contemplan que éstas sean llevadas a
cabo en varios bloques situados frente a Tarfaya, en un área extensa, de unos
15.000 kilómetros cuadrados. Sin embargo, los sondeos se harán en zonas
relativamente cercanas a las Islas, a unos 60 kilómetros.
La gran cuestión no es ya la proximidad que existe entre el
Archipiélago y las zonas de prospección y futura extracción, sino como explica
el catedrático de zoología de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Santiago
Hernández, la conexión en cuanto a las corrientes marinas que existe con la
costa africana.
“Hay un transporte neto continuo entre África y Canarias”,
explica sin dejar lugar a dudas Hernández. Este transporte, que varios
científicos de distintas universidades han estudiado durante años con el
lanzamiento de boyas seguidas por GPS o con mediciones de la temperatura del
mar, incluye desde larvas a partículas, plancton o especies como la caballa o
la sardina.
De ahí que actualmente los especialistas puedan asegurar sin
lugar a equivocarse que más allá de las consecuencias puramente ecológicas
derivadas de la instalación de plataformas en aguas de Marruecos, un vertido
desplazaría hasta todas las islas el petróleo derramado en aguas territoriales
del país vecino.
Es decir, que por el sistema de corrientes, aquello que
ocurra en la costa africana afectará a todo el Archipiélago, no sólo a
Fuerteventura y Lanzarote; sin olvidarnos de que los mismos estudios demuestran
que el derrame podría avanzar más allá de los 500 kilómetros, pudiendo darse la
paradoja de que un hipotético vertido en aguas marroquíes llegara a
desplazarse, incluso, hasta Madeira.
MALA SALIDA LEGAL
¿Y cómo podría Canarias defenderse de este posible perjuicio
en caso de accidente en Marruecos? Desgraciadamente, existen pocas
herramientas. Según Díaz-Reixa, la única
opción que tiene Canarias para evitar la instalación de la industria petrolera
frente a sus costas, aunque en aguas marroquíes, es pedir ayuda a la Unión
Europea para que ésta presione políticamente al Reino de Marruecos.
“Marruecos no es firmante de tratado medioambiental alguno”,
explica el abogado, que recuerda que este país tiene una normativa “muy laxa”
en cuanto a la protección de los valores naturales. Dada la actual situación, la única salida que
tendría el Archipiélago es presionar para que, por ejemplo mediante la
consecución de tratados preferentes en la distribución de productos del sector
primario, la UE convenciera a Marruecos de que se olvidara del petróleo.
Pero Marruecos no va transigir. El petróleo es un negocio mucho
más lucrativo. Y muestra de eso y del momento determinante que vive la carrera petrolífera en el país vecino es
la reacción de Tangiers Petroleum Ltd. y Pura Vida Energy cuando se les
requiere para realizar una entrevista con sus directivos.
La empresa que lleva la gestión de la comunicación de ambos,
que curiosamente es la misma, te despacha con un bucólico: “it turns out the
companies have a lot on their plate at the moment and are not in a position to
comment at this time”. Es decir, que se están jugando mucho y nos les conviene
entrar a valorar ninguna
cuestión que rodee este tema.
Por ello la lucha de los canarios contra la industria del
oro negro se prevé larga y con distintos frentes, dado que si bien el frente
español podría llegar a detenerse, el flanco marroquí de la cuestión no solo
permanece abierto, sino disparado hacia su consecución con un objetivo claro a
corto plazo: la apertura de dos pozos previstos para mediados de año.
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