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domingo, 25 de marzo de 2012

La masa crítica


En el campo de la física se denomina masa crítica a la cantidad mínima de material necesario para que se mantenga una reacción nuclear. Este concepto ha sido tomado prestado por la sociología,  que se refiere al mismo de una manera muy similar, aludiendo al número indispensable de personas que son requeridas para que un fenómeno concreto tenga lugar.

Este sábado el movimiento de oposición a la instalación del petróleo en Canarias había convocado en todo el Archipiélago –así como en Madrid y Barcelona- una primera oleada de manifestaciones para expresar la disconformidad de la ciudadanía con la implantación de esta industria frente a las costas orientales de Lanzarote y Fuerteventura.

Se trataba de la prueba de fuego para medir la capacidad de movilización de las distintas organizaciones que están en pie de guerra desde que, el pasado 16 de marzo, fuera anunciado la aprobación del Real Decreto que finalmente da vía libre a Repsol para que inicie los sondeos en aguas canarias.

La primera valoración que se puede realizar, cuando apenas han transcurrido dos horas de la finalización de las manifestaciones, es que existe un movimiento social independiente, ajeno a grupos ecologistas y a partidos políticos, que ha salido a la calle para rechazar la decisión adoptada por el Consejo de Ministros a instancias del titular de Industria, José Manuel Soria.

Estas personas, que han asistido de forma numerosa especialmente en Fuerteventura, Lanzarote y Gran Canaria, han expresado además su firme apuesta por la consecución de un cambio de modelo energético, rechazando el crudo y gritando consignas a favor de las denominadas energías limpias, de amplio desarrollo en Canarias por sus particulares condiciones climáticas.

Cabe preguntarse si los acontecimientos de este sábado permiten extraer una lectura significativa que ayude a entender la posición de la sociedad de las islas con respecto al petróleo. O lo que es lo mismo, si puede inferirse que estas manifestaciones implican un rechazo mayoritario del pueblo canario a las intenciones del Gobierno de España.

Atendiendo al número de participantes, no. En la mejor de las aproximaciones, este sábado han salido a las calles un total de 70.000 personas en todas las islas, 10.000 de las cuales lo habrían realizado únicamente en Fuerteventura. Este dato sí es más significativo, ya que representa aproximadamente al 10% de su población total.

Eso sin tener en cuenta que la Delegación de Gobierno habría rebajado la estimación de los organizadores desde las 70.000 a las 16.000 personas. Asumiendo que la cantidad de 70.000 manifestantes fuera válida, no parece razonable extrapolar que el tres por ciento de la población de las Islas pueda determinar la posición de los dos millones de habitantes del Archipiélago.

Haciendo un repaso al número de personas que acudieron a otras manifestaciones que han marcado la historia de esta comunidad, 70.000 participantes es un dato que no debería alertar al Gobierno del Estado, especialmente a la hora de valorar una posible reconsideración de su reciente Real Decreto.

Por citar tres ejemplos: 100.000 personas fueron a la manifestación en Tenerife de rechazo a la OTAN en 1986; 20.000 salieron en Gran Canaria en 2005 para exigir la construcción de la carretera Agaete-La Aldea y 300.000 abarrotaron Las Palmas de Gran Canaria en marzo de 1988 exigiendo la construcción de una universidad en Gran Canaria. Esta última ha sido la más extensa de la historia de esta comunidad.

Pero tampoco se puede entender que la no participación de buena parte de la sociedad en los actos que habían sido programados para hoy  supone una aprobación implícita al petróleo. Es más, este movimiento es muy reciente, apenas tiene dos semanas de vida, y en tan corto espacio de tiempo ya ha conseguido generar una extensa base social de rechazo a las prospecciones.

Y eso nos lleva al comienzo del texto. ¿Existe una masa crítica en las Islas que facilite el crecimiento de este movimiento? La respuesta es favorable y quién sabe si en la próxima convocatoria de manifestaciones este número se multiplica. Será entonces cuando las leyes de la física ayuden a determinar si la reacción que comenzó hace dos semanas no solo se mantiene, sino que crece de forma sostenida en el tiempo.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Doble mortal de Canarias contra el petróleo. Sobre las prospecciones (y II).

Las Islas han vivido históricamente de espaldas a Marruecos, a pesar del exiguo lazo de mar que nos une con un país y un continente –el africano- con el que el Archipiélago y sus habitantes han asumido desde tiempos antediluvianos que tienen poco que ver.  El canario siempre se ha sentido emocional y culturalmente más vinculado a Latinoamérica, no sin motivos de peso.

Pero lo cierto es que hasta ahora hemos mirado hacia oriente cuando las cosas venían mal dadas. Bien porque el reino alauí colocaba más tomate del pactado en los mercados europeos, bien porque prohibían a los barcos canarios faenar en los bancos de pesca saharianos, bien porque desde sus costas partían en barquillas hacia las Islas miles de personas desesperadas en busca de una vida mejor.

Desgraciadamente, con la cuestión petrolífera, las Islas deberán volver a mirar otra vez hacia donde menos están acostumbradas. Es decir, hacia el este. Nos guste o no, tendremos que poner el ojo en Marruecos. La posibilidad de paralizar la ejecución del Real Decreto que autoriza a Repsol a realizar las prospecciones en el Archipiélago es, según expertos como el jurista Javier Díaz-Reixa, factible.  

Eso sin contar la previsible  presión ciudadana canalizada a través de los distintos grupos ecologistas y de oposición al petróleo que se están organizando en distintos puntos del territorio isleño, con en especial intensidad, en Fuerteventura y Lanzarote. 

Pero en el supuesto hipotético de que se cancelaran o retrasaran los trabajos de Repsol, ¿qué pasaría con los permisos entregados por Marruecos a empresas del sector petrolero para comenzar los sondeos este mismo año bajo sus aguas? Aquí van algunas claves que ayudarán a entender el difícil panorama legal y ecológico con el que se tropiezan las Islas en este segundo caso.

LAS CORRIENTES

Empecemos por la parte que atañe al medio ambiente. Las licencias que Marruecos ha concedido a Tangiers Petroleum Ltd. y a Pura Vida Energy para realizar las prospecciones contemplan que éstas sean llevadas a cabo en varios bloques situados frente a Tarfaya, en un área extensa,  de unos 15.000 kilómetros cuadrados. Sin embargo, los sondeos se harán en zonas relativamente cercanas a las Islas, a unos 60 kilómetros.

La gran cuestión no es ya la proximidad que existe entre el Archipiélago y las zonas de prospección y futura extracción, sino como explica el catedrático de zoología de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Santiago Hernández, la conexión en cuanto a las corrientes marinas que existe con la costa africana.

“Hay un transporte neto continuo entre África y Canarias”, explica sin dejar lugar a dudas Hernández. Este transporte, que varios científicos de distintas universidades han estudiado durante años con el lanzamiento de boyas seguidas por GPS o con mediciones de la temperatura del mar, incluye desde larvas a partículas, plancton o especies como la caballa o la sardina.

De ahí que actualmente los especialistas puedan asegurar sin lugar a equivocarse que más allá de las consecuencias puramente ecológicas derivadas de la instalación de plataformas en aguas de Marruecos, un vertido desplazaría hasta todas las islas el petróleo derramado en aguas territoriales del país vecino.

Es decir, que por el sistema de corrientes, aquello que ocurra en la costa africana afectará a todo el Archipiélago, no sólo a Fuerteventura y Lanzarote; sin olvidarnos de que los mismos estudios demuestran que el derrame podría avanzar más allá de los 500 kilómetros, pudiendo darse la paradoja de que un hipotético vertido en aguas marroquíes llegara a desplazarse, incluso, hasta Madeira.

MALA SALIDA LEGAL

¿Y cómo podría Canarias defenderse de este posible perjuicio en caso de accidente en Marruecos? Desgraciadamente, existen pocas herramientas. Según Díaz-Reixa, la única opción que tiene Canarias para evitar la instalación de la industria petrolera frente a sus costas, aunque en aguas marroquíes, es pedir ayuda a la Unión Europea para que ésta presione políticamente al Reino de Marruecos.

“Marruecos no es firmante de tratado medioambiental alguno”, explica el abogado, que recuerda que este país tiene una normativa “muy laxa” en cuanto a la protección de los valores naturales.  Dada la actual situación, la única salida que tendría el Archipiélago es presionar para que, por ejemplo mediante la consecución de tratados preferentes en la distribución de productos del sector primario, la UE convenciera a Marruecos de que se olvidara del petróleo.

Pero Marruecos no va transigir. El petróleo es un negocio mucho más lucrativo. Y muestra de eso y del momento determinante que vive la carrera petrolífera en el país vecino es la reacción de Tangiers Petroleum Ltd. y Pura Vida Energy cuando se les requiere para realizar una entrevista con sus directivos.

La empresa que lleva la gestión de la comunicación de ambos, que curiosamente es la misma, te despacha con un bucólico: “it turns out the companies have a lot on their plate at the moment and are not in a position to comment at this time”. Es decir, que se están jugando mucho y nos les conviene entrar a valorar ninguna 
cuestión que rodee este tema.

Por ello la lucha de los canarios contra la industria del oro negro se prevé larga y con distintos frentes, dado que si bien el frente español podría llegar a detenerse, el flanco marroquí de la cuestión no solo permanece abierto, sino disparado hacia su consecución con un objetivo claro a corto plazo: la apertura de dos pozos previstos para mediados de año.

Si desertas, no esperes ser bienvenido. Sobre las prospecciones (I)


El pasado viernes el Consejo de Ministros aprobaba de forma sorpresiva –la decisión no se esperaba al menos hasta el verano- el Real Decreto que da luz verde a Repsol para llevar a cabo las prospecciones petrolíferas frente a Canarias.  

Estaban pendientes de ser realizadas desde 2001,  cuando otro gobierno del Partido Popular, entonces liderado por José María Aznar, puso en marcha el proceso administrativo necesario para confirmar que bajo el lecho marino que se extiende al este del Archipiélago se esconde, al menos, el 10 por ciento del consumo de crudo en España.

Esta decisión, tomada paradójicamente por el ministro de Industria canario José Manuel Soria, ha conseguido levantar un frente común en las Islas de oposición a las futuras prospecciones.

Tanto desde la sociedad civil, a través de movimientos ecologistas y ciudadanos, como desde las instituciones canarias –cabildos, ayuntamientos y Ejecutivo regional- se han apresurado a rechazar el Real Decreto, que califican de perjudicial para los intereses regionales, tanto desde el punto de vista económico, por sus efectos nocivos sobre el turismo, como medioambiental.

Sin embargo, parece poco probable que Canarias vaya a enfrentarse desde la unidad a esta luchar por evitar que Repsol perfore definitivamente  en los cuadrantes delimitados frente a Lanzarote y Fuerteventura.

Los ecologistas ya han precisado que no estarán al lado del Ejecutivo autonómico, y en particular de su presidente, Paulino Rivero, que por cierto ha hecho de su frontal negativa a las prospecciones una bandera con la que tapar a los 279.000 parados que hay censados en Canarias, un paño que le ha servido también para acusar al Gobierno de España de comportarse con  las Islas del mismo modo en que las antiguas metrópolis lo hacían con sus colonias.

Esta ausencia de un bloque común contra uno de los mayores riesgos ecológicos a los que se ha enfrentado esta región, según explican la mayoría de los expertos, se debe a la posición mantenida por Coalición Canaria, no hace tanto tiempo, en cuestiones vitales para la biodiversidad de este territorio, en especial, el Catálogo de Especies Amenazadas.

A pesar de haber encontrado la oposición más encarnizada de la mayoría del mundo académico, así como de los movimientos ecologistas, Coalición Canaria –y el Partido Popular- defendieron a capa y espada en el Parlamento  la aprobación del nuevo catálogo, la construcción del Puerto de Granadilla o la instalación (futura) del gas en Gran Canaria y Tenerife.

Mención aparte requiere el Partido Socialista Canario (PSC-PSOE), cuyo secretario regional y vicepresidente autonómico, José Miguel Pérez, no escondió hace algo más de un año su predisposición a que Repsol llevara a cabo los trabajos de exploración argumentando, dijo entonces,  que solo veía “ventajas” tanto en seguridad como en cooperación.

Entre ese momento y ahora han mediado unas elecciones regionales y su posterior incorporación al pacto con el que junto a los nacionalistas gobiernan en las Islas Canarias, y en virtud del cual,  Pérez es ahora vicepresidente del Gobierno canario. Ay, qué dura es la hemeroteca de los periódicos para según qué cosas.

Ante tal panorama, y durante una charla informativa este martes en Las Palmas de Gran Canaria organizada por Ben Magec, este colectivo se apresuró a clarificar su posición respecto al neo-medioambientalismo de CC y PSC. “No habrá boda con el Gobierno de Canarias. No compartimos ni coincidimos su postura en temas como el gas o el catálogo de especies. No nos casaremos con ellos”, han afirmado de manera rotunda.

Un ejercicio previsible de coherencia de este grupo ecologista, uno de los mayores azotes de Coalición Canaria en todas aquellas decisiones recientes que han afectado a los valores naturales del Archipiélago. Lamentablemente cabe preguntarse si no sería más eficaz para la consecución del objetivo que Gobierno regional y ecologistas crearan un frente común con el que luchar por la paralización de las prospecciones.

Pero éstos últimos están legitimados para mirar al Ejecutivo Regional, dada su actual composición y el historial que les avala, y recordarles que si un día desertaron de la causa medioambiental, no pueden esperar ahora ser bienvenidos.