miércoles, 21 de marzo de 2012

Si desertas, no esperes ser bienvenido. Sobre las prospecciones (I)


El pasado viernes el Consejo de Ministros aprobaba de forma sorpresiva –la decisión no se esperaba al menos hasta el verano- el Real Decreto que da luz verde a Repsol para llevar a cabo las prospecciones petrolíferas frente a Canarias.  

Estaban pendientes de ser realizadas desde 2001,  cuando otro gobierno del Partido Popular, entonces liderado por José María Aznar, puso en marcha el proceso administrativo necesario para confirmar que bajo el lecho marino que se extiende al este del Archipiélago se esconde, al menos, el 10 por ciento del consumo de crudo en España.

Esta decisión, tomada paradójicamente por el ministro de Industria canario José Manuel Soria, ha conseguido levantar un frente común en las Islas de oposición a las futuras prospecciones.

Tanto desde la sociedad civil, a través de movimientos ecologistas y ciudadanos, como desde las instituciones canarias –cabildos, ayuntamientos y Ejecutivo regional- se han apresurado a rechazar el Real Decreto, que califican de perjudicial para los intereses regionales, tanto desde el punto de vista económico, por sus efectos nocivos sobre el turismo, como medioambiental.

Sin embargo, parece poco probable que Canarias vaya a enfrentarse desde la unidad a esta luchar por evitar que Repsol perfore definitivamente  en los cuadrantes delimitados frente a Lanzarote y Fuerteventura.

Los ecologistas ya han precisado que no estarán al lado del Ejecutivo autonómico, y en particular de su presidente, Paulino Rivero, que por cierto ha hecho de su frontal negativa a las prospecciones una bandera con la que tapar a los 279.000 parados que hay censados en Canarias, un paño que le ha servido también para acusar al Gobierno de España de comportarse con  las Islas del mismo modo en que las antiguas metrópolis lo hacían con sus colonias.

Esta ausencia de un bloque común contra uno de los mayores riesgos ecológicos a los que se ha enfrentado esta región, según explican la mayoría de los expertos, se debe a la posición mantenida por Coalición Canaria, no hace tanto tiempo, en cuestiones vitales para la biodiversidad de este territorio, en especial, el Catálogo de Especies Amenazadas.

A pesar de haber encontrado la oposición más encarnizada de la mayoría del mundo académico, así como de los movimientos ecologistas, Coalición Canaria –y el Partido Popular- defendieron a capa y espada en el Parlamento  la aprobación del nuevo catálogo, la construcción del Puerto de Granadilla o la instalación (futura) del gas en Gran Canaria y Tenerife.

Mención aparte requiere el Partido Socialista Canario (PSC-PSOE), cuyo secretario regional y vicepresidente autonómico, José Miguel Pérez, no escondió hace algo más de un año su predisposición a que Repsol llevara a cabo los trabajos de exploración argumentando, dijo entonces,  que solo veía “ventajas” tanto en seguridad como en cooperación.

Entre ese momento y ahora han mediado unas elecciones regionales y su posterior incorporación al pacto con el que junto a los nacionalistas gobiernan en las Islas Canarias, y en virtud del cual,  Pérez es ahora vicepresidente del Gobierno canario. Ay, qué dura es la hemeroteca de los periódicos para según qué cosas.

Ante tal panorama, y durante una charla informativa este martes en Las Palmas de Gran Canaria organizada por Ben Magec, este colectivo se apresuró a clarificar su posición respecto al neo-medioambientalismo de CC y PSC. “No habrá boda con el Gobierno de Canarias. No compartimos ni coincidimos su postura en temas como el gas o el catálogo de especies. No nos casaremos con ellos”, han afirmado de manera rotunda.

Un ejercicio previsible de coherencia de este grupo ecologista, uno de los mayores azotes de Coalición Canaria en todas aquellas decisiones recientes que han afectado a los valores naturales del Archipiélago. Lamentablemente cabe preguntarse si no sería más eficaz para la consecución del objetivo que Gobierno regional y ecologistas crearan un frente común con el que luchar por la paralización de las prospecciones.

Pero éstos últimos están legitimados para mirar al Ejecutivo Regional, dada su actual composición y el historial que les avala, y recordarles que si un día desertaron de la causa medioambiental, no pueden esperar ahora ser bienvenidos.

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